En este momento estás viendo ¿Cómo interpretar una obra de arte?

¿Cómo interpretar una obra de arte?

La multitud de medios de expresión y creación artística en sus diferentes formatos provoca una gran dificultad para poder interpretar una obra de arte.

Por poner un ejemplo sencillo: en pro de observar adecuadamente una pintura basta con ponerse frente a ella, en cambio para una escultura es necesario moverse alrededor para poder apreciarla completa.

¿Qué es la interpretación?

Ahora bien, entendemos como interpretación lo siguiente (RAE):

  1. Explicar o declarar el sentido de algo, y principalmente el de un texto.
  2. Traducir algo de una lengua a otra, sobre todo cuando se hace oralmente.
  3. Explicar acciones, dichos o sucesos que pueden ser entendidos de diferentes modos.
  4. Concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad.

Esencialmente ninguna de estas definiciones alcanza para describir al intérprete desde la perspectiva del arte, así que tomando la esencia base de cada una de ellas, entendemos que:

  • El acto de interpretar es la facultad de traducir la información que se está recibiendo.
    • Convertir el significado de algo que se ha expresado de un modo, hacia otro modo que preserve dicho significado, en pro de poder entenderlo.
    • La apuesta sube cuando no basta con traducirlo sino que también, el intérprete deberá poder explicarlo.

Las etapas del proceso de interpretación del arte

Estos son los tres estadios del proceso interpretativo,

  1. Captación de la información – Captar algo es percibirlo por medio de los sentidos o de la inteligencia.
    • Al momento de enfrentarse el espectador con la obra de arte aquel ocupará sus sentidos (principalmente el visual) para poder apreciar la pieza.
    • Esto se combina con el uso de la inteligencia para poder detectar el tipo de información que se está captando.
  2. Lectura de la información – La lectura implica la decodificación de la información recibida, el acto de descifrar el conjunto de rasgos que integran la obra de arte y de los cuales se obtiene el mensaje.
    • La lectura implica directamente la comprensión de la información, pues sin dicha comprensión lo único que sucedió es que se “vio” algo, sólo se captó la información, sin analizarla.
  3. Transmisión de la información – Considero que parte importante del proceso interpretativo es tener la capacidad de trasmitir adecuadamente a otro la información que se ha comprendido, pues hacerlo ayuda a poner en orden ideas y lograr una entendimiento mayor.
    • Además es un acto que implica compartir las experiencias vividas al explorar una cierta obra y eso retroalimenta y difunde.

La mayoría de las veces el espectador confunde dar lectura a la obra con sólo captarla.

Un acto únicamente apreciativo del arte nunca concretará interpretaciones, es por eso que digo que el espectador debe participar activamente en el entendimiento de la obra de arte (“¿Cómo entender una obra de arte?”).

La lectura de la obra

Voy a enfocarme en la fase de lectura de la información siendo esta la más importante y determinante de todo el proceso.

Una obra de arte independientemente de la categoría en la que se le pueda encasillar, siempre tendrá una composición, ideada por su autor para que pueda ser entendida.

La composición consiste en la estructura visual de los elementos que integran la obra, es decir que la composición tiene una manifestación tangible.

Una definición clara de este concepto sería la siguiente:

Composición:

  1. Formación de un todo o un conjunto unificado uniendo con cierto orden una serie de elementos.

Para poder entender con mayor claridad el funcionamiento de la composición podríamos poner un ejemplo relacionado con el lenguaje hablado y escrito, donde el hablante estructura el mensaje, siempre tratando de que sea claro y esté enfocado al motivo principal de su decir.

Revisemos las siguientes dos frases:

  • “Me he llevado tremendo susto entrando a la Casa de los Horrores, es tenebrosa.”
  • “La Casa de los Horrores es realmente tenebrosa, me he llevado un susto.”

En estas frases se está diciendo lo mismo con énfasis diferentes, puntualizados en los dos sujetos que participan del contexto, a decir “la Casa de los Horrores” y “el susto”.

Sin embargo en la primera frase podemos notar como la composición le otorga mayor relevancia a “el susto” y sólo al final se describe como es la “Casa de los Horrores”.

En cambio en la segunda se marca primordialmente el carácter tenebroso de la casa y como agregado simple se habla del susto que ha provocado.

La composición es determinante en la lectura del mensaje puesto que es la que define la estructura de los conceptos o ideas contenidas en la pieza artística, otorgándoles la importancia debida y orientando al espectador para que se enfoque en la idea principal y complemente con las ideas secundarias.

Dedicaré una serie de artículos sobre composición en otras ocasiones pues es un tema extenso y hay particularidades para cada categoría de arte.

Ahora bien, para dar lectura al código debemos tener en cuenta los 4 grados de representación que existen para estructurar un mensaje en una obra de arte:

  • Signo – Según su definición es un objeto, fenómeno o acción material que, por naturaleza o convención, representa o sustituye a otro. Es un elemento indicativo que al tener relación analógica con otra cosa nos da información sobre esa otra cosa. Es la forma más simple de representación.
  • Señal – Es una marca o nota que se pone o hay en las cosas para darlas a conocer o distinguirlas de otras. Es convencional, se crea de acuerdo a ciertas pautas para que pueda ser reconocida.
  • Símbolo – Sirve para dar representación a un idea concreta en virtud de rasgos que se asocian a ella por una convención social. El símbolo se diferencia de los demás grados que ya tratamos porque no posee semejanzas ni vínculos de contigüidad con sus significados, sino que sólo entabla una relación convencional.
  • Ícono – Es un signo que mantiene una relación de semejanza con el objeto representado. Es decir, que a diferencia del signo, el ícono no es una relación analógica, sino de semejanza directa con aquello que pretende representar.

Ahondaré también al respecto de los grados de representación en otro momento ya que es un tema complejo.

Una obra de arte puede contener todos los grados de representación mencionados o solo algunos y en función de la composición es que se dará una lectura apropiada a cada elemento según el rango de importancia que le es otorgado:

  • Cada uno de los elementos integrados a la obra de arte deberán leerse de manera conectiva entre ellos según su grado de importancia y no por separado pues todo lo que hay en la imagen influye en su entendimiento.

Ahora bien, hay tres niveles de análisis de la obra de arte divididos en tres tipos de lectura. Para poder llegar a una correcta interpretación de la obra de arte hay que pasar ordenadamente por una revisión de cada nivel de análisis.

Lectura Denotativa (Significantes) – 1. Nivel Descriptivo

La lectura denotativa deriva de lo que podemos realmente observar o que ahí está de hecho en la obra de arte. Es decir, que se compondrá de todo aquello que esta objetivamente en la pieza, por lo que esta es una lectura objetiva de la obra de arte. Todos los elementos descritos son los significantes.

La lectura connotativa corresponde al análisis del nivel descriptivo que consiste en:

  • Estudio descriptivo – Es un tipo de metodología que se aplica describiendo objetivamente todas las dimensiones de un fenómeno y se centra en recolectar datos que ilustren la situación tal y como es.
    • Elementos que se pueden percibir con los sentidos: Color, textura, tamaño, ruido, música, espacios y en su caso, sabores y olores
    • Elementos nombrables objetivamente cognoscibles: personas, objetos y ambientes concretos.
    • Estructura compositiva: posiciones, direcciones, puntos de énfasis de cada uno de los elementos anteriores y sus relaciones conectivas, priorizadas de mayor a menor importancia.

La estructura compositiva es de suma importancia aquí porque  a partir de ella se determina el elemento descriptivo principal de la obra de arte y cuáles son los elementos secundarios que giran a su alrededor.

Lectura Connotativa (Significados) – 2. Nivel Interpretativo

La lectura connotativa deriva de aquello que se infiere a partir de los significantes y que es resultado de lo que el observador conoce. Se basa en la lectura subjetiva de la descripción global de la obra de arte que se ha realizado previamente en el nivel descriptivo.

En esta lectura se encuentra el segundo nivel de análisis de la obra de arte, el nivel interpretativo.

  • Estudio interpretativo – Se basa en una metodología relacional, donde se construyen opciones de sentido entre los elementos para llegar a una significación coherente. De manera que interpretar es inferir de lo explícito a lo implícito.

En este estudio interpretativo cada uno de los elementos listados en el nivel descriptivo debe emparentarse analógicamente con un significado, un concepto básico que le parezca inherente al elemento descriptivo. Por ejemplo: color rojo = sangre; el tamaño enorme de un santo en una iglesia = la omnipotencia del santo. Aquí también es de considerarse el contexto de la obra para poder determinar adecuadamente el concepto apropiado para el elemento descriptivo.

De nuevo, la estructura compositiva debe ser analizada, pues una vez en el nivel descriptivo se ha determinado el elemento descriptivo principal y los secundarios, al relacionar estos con un significado se obtienen tanto el concepto principal de la obra como los conceptos secundarios.

Lectura Connotativa – 3. Nivel Experiencial

El tercer nivel de análisis se corresponde con el experiencial y también se encuentra dentro de la lectura connotativa puesto que este nivel es uno más personal y por tanto depende en mayor medida de la interiorización individual que se hace con aquello que se interpreta.

  • Reflexión experiencial – Este nivel ya no puede llamarse estudio puesto que la subjetividad del individuo lo vuelve algo fuera del rigor de un estudio, pero aun así, las experiencias pueden ser analizadas.
    • Corresponde a una relación directa con lo que los elementos descriptivos y lo que sus relaciones interpretativas provocan a las percepciones:
      • Intelectuales – Los modelos de conocimiento: Cuando una obra de arte está apelando a un planteamiento distinto de los modelos de conocimiento es cuando se está direccionando a nuestras percepciones intelectuales.
      • Sensoriales – Estimulación de las sensaciones: Cuando la obra de arte activa de alguna manera los sentidos del espectador, desde métodos inexplorados por este o poniendo de manifiesto aquellos que se dan por hecho.
      • Sentimentales – Expresión de los sentimientos Cuando la obra de arte tiene como fin expresar (en el sentido de la manifestación de los afectos) está dirigiendo su mensaje hacia los sentimientos del espectador.

El elemento experiencial del cambio de las percepciones es lo que de hecho termina por determinar la naturaleza de una obra de arte (“¿Qué es el arte?”).

Y al final de la realización de este proceso es conveniente determinar las conclusiones adecuadas, definiendo primero a que modalidad de percepción pretende llegar la obra de arte para así conjuntar esto con los resultados obtenidos en el ejercicio interpretativo.

Recordemos que la obra de arte es un todo, sus características descriptivas así como los entrelazamientos interpretativos de sus elementos culminan con el modo en que el espectador la percibe y en como este transforma su percepción de algo en el mundo:

La interpretación de la obra de arte se logra en plenitud cuando el espectador entiende cómo ha cambiado su percepción después de haberse entrecruzado con la obra de arte.

Sin espectador no hay obra y sin un cambio en las percepciones tampoco la hay.

Este artículo pretende expandir la teorización que anteriormente he presentado en los artículos referentes al entendimiento de la obra de arte, al presentar un método de análisis más exhaustivo y que exige la reflexión del espectador para poder llegar a una conclusión con todo tipo de obras.

Esto no implica que no se pueda apreciar arte si no se hace esto, pues como he establecido en tales artículos previos, hay arte que no necesariamente necesita de una reflexión y puede ser apreciado en todo su espectro desde su experienciación, contemplación o interacción.

Deja una respuesta